JUAN JOSÉ ARREOLA: ESCRITOR

Al Juan José Arreola escritor lo descubrí más tarde, hasta que aprendí a leer y escribir. Normalmente se encerraba largas horas en su recámara-estudio, donde tenía su pequeña biblioteca y un tocadiscos. Supongo que ahí concibió parte importante de su obra, quizás algunos textos anteriores a Confabulario (1952), que es un libro maravilloso, breve, que de acuerdo a la crítica fue una innovación dentro de la literatura mexicana. Huyó de los nacionalismos y de corrientes todavía vivas como la Novela de la Revolución Mexicana y el pensamiento literario posrevolucionario, que Juan Rulfo culminó heroica y magistralmente. Emmanuel Carballo denominó a esa tradición literaria: "El Nacionalismo Mexicano"; y en contraposición redactó una serie de textos y reflexiones sobre la literatura de mi padre, considerándola universal. En ese sentido Borges escribió un breve prólogo para Confabulario, en el que afirma: "Arreola pudo haber nacido en cualquier lugar y en cualquier siglo", aludiendo a su literatura y pensamiento, que según él, "estaban regidos por la libertad de una infinita imaginación." En una antología de literatura fantástica y humor negro que publicaron en Francia, hace cuarenta años, incluyeron un cuento de mi padre, por su agudo sentido del humor. Borges dice al respecto: "en Arreola hay algo infantil y festivo ajeno a su maestro, que a veces es un poco mecánico". Me gusta ese matiz que le dio, era necesario que alguien como él lo dijera. Existe también una hermosa carta que Julio Cortázar escribió desde París, en la que expresa sus apreciaciones sobre la obra literaria de mi padre, di a conocer la misiva en El último juglar. Este tipo de homenajes me gustan mucho. A los que escribimos nos agradan más los comentarios de los escritores que los de los críticos, y no porque éstos puedan llegar a ser malignos, sino porque siempre hay una maestría reconocida de quien los hace.


JUAN JOSÉ ARREOLA: MAESTRO


Como maestro de secundaria se inició desde muy joven en su natal Zapotlán. Tiempo después, en la Escuela de Teatro de Bellas Artes de la ciudad de México, impartió una clase de dicción para actores. Dirigía también el taller del Centro Mexicano de Escritores al lado de Juan Rulfo y don Francisco y Monterde. Yo asistía como oyente porque mi padre me pedía que lo acompañara, él no podía estar solo, padecía de agorafobia. Ahí escuché a muchísimos escritores y poetas, como Jaime Sabines y Salvador Elizondo. Desde niño crecí rodeado de sombras benévolas; conocí a Juan Rulfo, Carlos Pellicer, José Emilio Pacheco, José de la Colina, Tomás Segovia, León Felipe, don Alfonso Reyes, Pablo Neruda y Jorge Luis Borges, entre otros. Sin embargo, aunque siempre estuve ligado a este ambiente, por razones muy personales, algunos años de mi vida no los dediqué a la literatura y trabajé en otras cosas, como en mi librería llamada: Arreolarte. Conservo buenos recuerdos de esa experiencia, como mi breve amistad con Octavio Paz, con quien platiqué en distintas ocasiones sobre política y poesía.
El periodo de maestro de Juan José Arreola culmina bellamente porque la UNAM, por oposición, dentro de su Ley Orgánica, reconoció su valía, nombrándolo profesor titular de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras. Este hecho fue muy importante en su vida, porque se entregó a la Universidad. Por eso el hermoso acto en el que se rebautizó a la Casa del Lago fue justificado. Es un reconocimiento a la cabalidad de su trabajo como universitario.


JUAN JOSÉ ARREOLA: LECTOR

Juan José Arreola no leía mucho, pero sí con gran provecho. Fue autodidacta. No terminó la primaria por muchas razones, como la Guerra Cristera. A los dieciséis años emigró a Guadalajara, donde empezó a cultivarse más, porque en Zapotlán no tenía grandes expectativas para desarrollarse intelectualmente. Como buen escritor, se formó a través de sus lecturas, fue un extraordinario lector de las obras cumbre de la literatura universal. Lo influenciaron algunos escritores franceses como Alain René Lesage y Georges Duhamel. También leía con devoción a Jorge Luis Borges y a los que, según él, fueron los tres grandes de la literatura del siglo XX: Proust, Kafka y Joyce. A todos ellos los fue haciendo parte de su vida. Poco antes de morir le pregunté que con qué escritor se quedaba, a cuál se llevaba a su lecho de muerte, y me respondió: "A Fedor Mijailovich Dostoievski, porque es el escritor que ha tenido el mayor conocimiento del alma humana."

Si quieres conocer algo más sobre Juan José Arreola, visita: http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar//biblioteca/special/arreola/index.htm

 

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