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                                                                                                                Jorge Luis Herrera

El escritor, poeta y periodista Orso Arreola, autor del libro El último juglar. Memorias de Juan José Arreola, habló sobre la multifacética figura de su padre, a unos meses de su fallecimiento. Durante el presente año se han ofrecido diversos homenajes al autor de Varia invención: el 31 de enero de 2002 se rebautizó a la Casa del Lago como Casa del Lago Juan José Arreola; y el 4 de octubre del mismo año la Universidad Autónoma Metropolitana le entregó el comprobante del doctorado honoris causa, otorgado una semana antes de su muerte.

¿Cómo definiría a su padre, Juan José Arreola?

Es una tarea casi imposible. Te podría hablar de él como actor de teatro, escritor, director de talleres literarios, declamador, editor, maestro, lector... es un catálogo de personajes. Mi padre me enseñó el término alemán weltanschauung,* que tiene una traducción filosófica, y se relaciona con su concepción del mundo. La visión de Juan José Arreola nació de su interés por la literatura y, en gran medida, por su amor a la cultura francesa. Admiraba mucho al actor Louis Jouvet, a quien conoció cuando éste visitó Guadalajara con su compañía de teatro. Después, en 1944, gracias a él, mi padre estudió teatro durante una temporada en París; donde recordó y releyó a escritores como: Miguel de Montaigne, Víctor Hugo, Charles Baudelaire y Paul Claudel. El alma de Juan José Arreola es la de un mestizo, hay que pensar que nació en Zapotlán, pueblo agrícola con raíces indígenas. Él llegó a decir, en más de una entrevista, que era un payo y reconoce que es un mestizo; en varios textos afirma que por sus venas corre sangre indígena y española, como la de su tatarabuelo Juan Abad y Arriola, con "i" en vez de "e". Es la primera vez que hago público este dato.

Juan José Arreola es un profundo católico, por formación y convicción. Fue un gran conocedor de la Biblia. Disfrutaba conversando con teólogos. En parte de sus poemas en prosa se descubre un aliento que nace de ciertos textos bíblicos. Su concepción del mundo se constituyó a partir del pensamiento cristiano occidental, que con el tiempo, le sirvió de impulso para leer con fervor a los autores del Siglo de Oro y a los místicos españoles. Leer el Marco Bruto, la poesía de Quevedo y a Luis de Góngora y Argote, era algo fundamental para mi padre; así como toda la poesía española, pero ese gusto por España culmina con la literatura de la generación del 27; tan es así que mis primeras lecturas fueron ésas, desde niño me aprendí poemas de Federico García Lorca. Juan José Arreola recitaba con frecuencia el Romancero gitano. En ese sentido, él era medio gitano, además le gustaban los toros; de hecho en su juventud quiso ser torero. Alguna vez de mala manera alguien le quiso decir gitano, pero yo dije: "bueno, los gitanos también se van al cielo." El caso es que leíamos bastante a Miguel Hernández, Antonio Machado, Manuel Machado y Rafael Alberti.

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* Weltanschauung: Su esencia es el reconocimiento del pueblo, en el sentido de nación, como un valor superior frente al individuo y frente al Estado. Postula a la divinidad como el valor máximo. Su consigna principal es: "El interés de la comunidad está por sobre el interés del individuo".

   

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