La cortesía en el campo
"Es imposible concebir que nadie pueda superar la humildad y cortesía
de la gente pobre del campo. Hombres y mujeres se detienen para darnos
los buenos días; ellos, sombrero en mano, y todos mostrando sus blancos
dientes mientras sus rostros se iluminan con alegre y confiada bondad."
Está
a la disposición de usted....
"Todo es puesto a vuestro servicio: la casa, el coche, los criados,
los caballos, las mulas, etc. Las arracadas de las señoras, el alfiler
de corbata de los caballeros, el traje de los niños. Si admiráis una
sortija, ella será puesta a vuestra disposición; si un caballo, lo mismo.
Las cartas están fechadas 'de la casa de usted'. Algunos por ignorancia
de esta costumbre, y otros por bellaquería, sacan ventaja de estos ofrecimientos,
que sólo son manifestaciones de fineza."
Cumplidos
de las señoras
"Los modales de las
señoras de aquí son amables en extremo. Luego de haber abrazado a cada
señora que entra, conforme a la costumbre, es de rigeur el siguiente
diálogo:
'¿Cómo está usted? ¿Está usted bien?'
'Para servirla, ¿y usted?'
'Sin novedad, para servirla'
'¡Cuánto me alegro! ¿Y cómo está usted señora?'
'A su disposición ¿Y usted?'
'Mil gracias ¿Y el señor?'
'Para servirla, sin novedad'
Etcétera, etcétera. Además antes de tomar asiento, se dice:
'Sírvase usted sentarse'
'Usted primero, señorita'
'No, señora, usted primero, por favor'
'Vaya, bueno, para obedecerle a usted, sin ceremonias; soy enemiga de
cumplimientos y etiquetas' Terminada la visita, las señoras vuelven
a abrazarse, acompañando a la señora de la casa hasta el descanso superior
de la escalera, en donde se repiten los dares y tomares de los cumplimientos.
'Señora, ya sabe usted que mi casa es la de usted'
'Mil gracias, señora, la mía es de usted, aunque inútil, reconózcame
por su servidora y mándeme en todo lo que se le ofrezca'
'Adiós, deseo que usted pase una buena noche'
En el primer descanso de la escalera, las visitantes se vuelven para
mirar a la señora de la casa y se reproducen los adioses.
Fuente:
Madame
Calderón de la Barca, La vida en México durante una residencia de dos
años en ese país. Traducción y prólogo de Felipe Teixidor, Ed. Porrúa,
1970. (Sepan Cuántos...., Núm. 74)