Al estallar el movimiento insurgente de 1810, en la comarca aparecieron pequeños partidos revolucionarios. Uno de los primeros lo encabezaron los jóvenes Evaristo Molina y Cayetano Pérez, prontamente sorprendidos y fusilados. La insurrección creció con el tiempo, notables caudillos lucharon por la independencia en tierras veracruzanas: Morelos batiéndose en Monte Grande, El Ingenio, Acutzingo y el Cerro del Borrego hasta tomar Orizaba el 29 de octubre de 1812, acciones en la que participaron los hermanos Galeana y Vicente Guerrero; Nicolás Bravo que lucha en Alvarado, Puente Nacional, Coscomatepec (ahora Coscomatepec de Bravo), Córdoba y el Palmar (1812 y 1813); el heroico cura Matamoros, en los límites de Veracruz con Puebla (1812); Manuel de Mier y Terán en Huatusco y Playa Vicente (1812 y 1813); López Rayón en Omealca (1814); Barcena que combate en Córdoba (1812) y Guadalupe Victoria en Puente Nacional, Nautla, Huatusco, Naolinco (ahora Naolinco de Victoria) (1812 hasta 1821).

El teniente coronel Antonio López de Santa Anna con su batallón de "guajiros" salió de Veracruz y expulsó a los insurgentes de Orizaba, pero el 29 de marzo de 1821 se subordinó al comandante José Joaquín de Herrera, pronunciándose por el Ejercito Trigarante y combatiendo en mayo a Francisco Hevia que atacaba Córdoba donde pereció este jefe realista.

El último virrey Juan de O’Donoju arribó al puerto de Veracruz el 30 de julio de 1821 y firmó los Tratados de Córdoba con Agustín de Iturbide el 23 y 24 de agosto siguiente, que proclamaron la Independencia de México constituyéndose en nación libre y soberana.

Consumada la independencia, Veracruz desapareció como intendencia, última división política que rigió en la Nueva España desde 1787 y se erigió en Estado Libre y Soberano por la Constitución Federal de 1824. Promulgó su constitución política el 3 de julio de 1825, el mismo año en que se rindió el fuerte de San Juan de Ulúa, último reducto español en México.