La
independencia
El movimiento insurgente encabezado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla
llegó lentamente a la región que décadas más
tarde habría de llevar su nombre. Poco más de un mes después
del inicio del movimiento independentista, el 28 de octubre de 1810,
un arriero de Huichapan, Julián Villagrán, se levantó
en armas, y con su hijo Francisco "el Chito", se lanzó
a la lucha insurgente. Muy cerca de ahí, en Nopala, el cura de
ese sitio, José Manuel Correa, tomó las armas el mismo
año y tras combatir al lado de Morelos llegó a ser mariscal
de campo.
A
principios de 1811 el argentino Pascasio Ortiz de Letona, simpatizante
de la causa insurgente, fue comisionado para solicitar ayuda en los
Estados Unidos. Cuando se dirigía a Veracruz se detuvo en Molango,
donde fue aprehendido por sospechoso, ya que se le descubrió
un documento firmado por el cura Hidalgo. Entonces se le envió
a la Ciudad de México para someterlo a juicio, pero para sorpresa
de todos, se suicidó en la Villa de Guadalupe. Estos sucesos
indignaron a los molanguenses, quienes, encabezados por los curas Francisco
Sánchez y Juan Bustamante, se levantaron en armas. Poco a poco
ganaron adeptos en la sierra y ocuparon Huejutla, Malila, Tlanchinol,
Lolotla, Tenango y Xochicoatlán. El padre Juan Bustamante insurreccionó
toda la sierra y llegó a tener una fuerza de 6,000 hombres.
Posteriormente
se levantaron en armas los indígenas de Zacualtipán y
de Metztitlán, pero el 4 de julio sobrevino la contrarrevolución
en esta última localidad, promovida por fray Miguel Vázquez
y encabezada por Juan Lázaro, cacique aborigen que sometió
a los alzados y por lo que recibió una condecoración del
virrey en turno.
El
23 de abril de 1812, las tropas insurgentes de Miguel Serrano y Vicente
Beristáin de Souza se apoderaron de Pachuca y Real del Monte,
donde aprovecharon los recursos mineros para fabricar armas y municiones.
Desde Huichapan, Julián Villagrán logró levantar
en armas a todo el norte de la Intendencia de México y alcanzó
el grado de teniente general del ejército insurgente. En el año
de 1813, las tropas realistas emprendieron sangrientas acciones en contra
de las huestes de ViIlagrán, quien finalmente fue fusilado el
21 de junio del mismo año. El virrey Félix María
Calleja aprovechó este momento para reasumir el control del territorio
y castigar a la población con el aumento de impuestos. El descontento
del pueblo creció y el virrey envió al jefe realista José
Barradas para que terminara con las actividades del insurgente José
Francisco Osorno. El enfrentamiento de ambos personajes tuvo lugar el
12 de febrero de 1815 en los Llanos de Apan.
En
abril de 1821, ante la proximidad de las tropas al mando de los generales
Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, las fuerzas realistas abandonaron
el sitio que habían impuesto a Tulancingo, retirada que se considera
como uno de los sucesos que empezaron a definir el triunfo de los insurgentes.
La llegada de Nicolás Bravo a la ciudad tuvo importancia, no
sólo militar, sino también política y cultural,
pues Bravo editó ahí El Mosquito de Tulancingo, una de
las publicaciones más incisivas del movimiento independentista.
Cuando
el 27 de septiembre de 1821 el Ejercito Trigarante entró en la
ciudad de México, tenía entre sus fieles a las compañías
militares de Zacualtipán, Huichapan, Tulancingo y Apan.
Una
vez triunfante el movimiento de Independencia y concluido el imperio
de Agustín de Iturbide, la Constitución promulgada el
24 de octubre de 1824 decretó la formación de una República
Federal integrada por 19 estados y 4 territorios. En esa época,
el ahora Estado de Hidalgo formaba parte del Estado de México.
En
el renglón económico, la situación era grave y
la deuda externa enorme. El presidente Guadalupe Victoria buscó
entonces el apoyo de inversionistas extranjeros. Así, el conde
de Regla se asoció con el inglés John Taylor y fundó
la Compañía del Real del Monte, en momentos en que la
explotación minera estaba suspendida en esa población
y en Pachuca a causa de la Guerra de Independencia.
Durante
la invasión estadunidense, un batallón norteamericano
proveniente de Tampico pasó por Huejutla rumbo a la capital de
la República y en una acción de enorme patriotismo, el
general Francisco Garay, al frente de sólo 100 voluntarios, derrotó
a los invasores el 13 de julio de 1847.
