Las
noticias del levantamiento encabezado por Miguel Hidalgo llegaron pronto
y causaron alarma entre el vecindario español; después
de todo, habiendo sido antes párroco de la villa, el cura de
Dolores era conocido y tenía amigos y discípulos en Colima.
En octubre de 1810, las autoridades aprehendieron a los alcaldes de
los pueblos de indios, reunidos en Almoloyan, sospechando que planeaban
una sublevación. En realidad los indios del Cuartel de los Nahuales,
igualmente alarmados por las noticias de que los "alzados"
eran enemigos del Rey y avanzaban destruyendo los templos, se habían
reunido para acordar su defensa. Se acusó de ser el incitador
a José Antonio Díaz, párroco de Almoloyan y amigo
personal de Hidalgo, quien más adelante sí se uniría
al ejército insurgente.
Un mes más tarde, en noviembre de ese año, los insurgentes
al mando de José Antonio Torres (hijo) harían su primer
entrada a Colima. A pocos días la ciudad era retomada por los
realistas, y luego nuevamente por los insurgentes; y así sucesivamente
sin conservar ni uno ni otros la plaza. Hubo algunas batallas de significación
local, en las que destacaron como militares José Calixto Martínez,
alias "Cadenas", Ignacio Sandoval, Miguel "El Lego"
Gallaga, entre otros.
En 1813, estando Colima en manos de los realistas, el cabildo juró
la Constitución de la Monarquía Española y la villa
pasó a ser ayuntamiento de la Diputación Provincial de
Guadalajara. Tocó a Brizuela, colimense, comandante de la plaza
en 1821, proclamar en Colima el Plan de Iguala, que solemnemente juramentaron
las autoridades militares, civiles y religiosas.
Consumada la Independencia y siendo aún ayuntamiento de la Diputación
de Guadalajara, Colima cedió a Zapotlán los pueblos de
Tecalitlán y Xilotlán, a cambio del pueblo de Tonila.
Con este acto, al perder su extremo nordeste el futuro estado se vio
reducido a las dimensiones actuales.
Calmadas las aguas, en 1824 el Congreso otorgó a Colima la categoría
de Territorio de la Federación, viéndose por primera vez
libre de sus vecinos Michoacán y Jalisco, aunque por pocos años
pues, en 1837 volvería a depender del primero, llamado entonces
Departamento de Michoacán, del que Colima sería Distrito
del sudoeste.
En ese lapso, los colimenses lograron abrir el puerto de Manzanillo
al comercio internacional y de cabotaje , aunque por breve tiempo y
adquirir su primer imprenta, que estrenaron en 1826 con la publicación
del Manifiesto del coronel Anastasio Brizuela y en la que los señores
Ramón R. De la Vega y Ramón Fajardo editarían,
en 1830, El Observador de las Leyes, primer periódico colimense.
Debieron pasar nueve años para que Colima recuperara la categoría
de Territorio; esperar dos más para reabrir Manzanillo al comercio
marítimo internacional; y otros nueve para al fin, en 1856, verse
elevado a la categoría de Estado de la Federación. Libre
una vez más, el 19 de julio de 1857 instala su primera Legislatura
y el Gral. Manuel Alvarez es declarado primer gobernador electo.