.....Porque,
si hemos de decir la verdad, la maestra Jovita es profesora por tradición
y vocación. Su abuelo fue docente, su madre y su tía también,
y ella gustosa aceptó esta profesión y nunca se ha arrepentido.
Pero a pesar de esta ya larga tradición familiar, nunca oyó
decir que se enseñara a pensar. Tal vez su abuelo que era muy
sabio podría decirle cómo, pero desgraciadamente murió
hace muchos años.
|
|
.....Poco
tiempo tuvo para continuar con sus meditaciones, y con voz firme dijo:
"Atención todos, a sentarse, saquen su libro de lectura y ábranlo
en la página 25. A ver tú, Ramiro: lee en voz alta y acuérdate
de hacer buena entonación, para que todos comprendan mejor la lectura.
Haz pausas más largas donde veas un punto".
..... Terminada
la lectura, como siempre, la maestra Jovita les hizo preguntas para recuperar
los datos más relevantes del tema; incluso les ayudó para
que subrayaran las ideas claves. Después les pidió sus comentarios
acerca de lo que leyeron, incitándolos a reflexionar sobre lo leído.
Hizo hincapié en la redacción de algunas frases y mencionó
la acentuación de ciertas palabras nuevas, pidiéndole a un
alumno que las escribiera en el pizarrón. Y algo que siempre le gustaba
mucho a los niños era describir las imágenes del libro, comentarlas
y ver su relación con el texto. |